Después ya sos grande y tenés que tomar decisiones grandes. Ahí empezás a extrañar a tus viejos..
Gran parte de tu tiempo vas a estar tomando decisiones que van a afectar inevitablemente el curso de tu vida. Y al principio tenés un miedo pequeño; "me soltaron la mano y ahora ando solo" pensás seguro, pero no es tan así. Primero porque nunca estás realmente solo, y segundo porque al tomar estas decisiones vas creando tu autonomía, tu independencia. Y hay una realidad que tenés que afrontar: mamá y papá no van a estar siempre ahí para solucionarte la vida..
Poniéndolo de cierta forma diría que tenés que levantar vuelo antes de que se te acabe la pista, porque sino te la das.
Ahora bien, tenemos decisiones chiquitas, medianas, grandes y las determinantes. Las últimas dos son las más jodidas, ¿querés saber por qué?
Las grandes decisiones son como tener que elegir entre la puerta número 1 y la puerta número 2, es decir, sabés que las dos tienen premio pero si elegís una, nunca vas a saber que hay en la otra, o qué pasó con el otro premio. La incertidumbre te mata. Además sabés que elegir la 1 niega totalmente la 2 y viceversa, y no es fácil ¿entendés?. Es como un matar o morir, blanco o negro; no hay grises.
Ahora, eso no es nada comparado con las determinantes. A casi todos nos toca una determinante en la vida, y pocos son los que la saben afrontar. Las decisiones determinantes son justamente así, determinantes, definitivas. Tu vida da un giro rotundo sí o sí. El autor (quien les habla/escribe....yo, gente) aún no encuentra una respuesta para este tipo de decisiones.
Pero bueno, no hay que desesperarse, no es mi intención deprimir ni alterar a nadie. Las decisiones que tomamos nos vuelven personas hechas; el hombre no es hombre por sus habilidades o pensamientos sino por sus decisiones y sus acciones. La capacidad de elegir es lo que nos vuelve distintos; sea bien o sea mal, elijamos..sin miedo, sin inseguridad..sin arrepentimientos.
06/05/11